|
Yo creo que empecé a coser casi al mismo tiempo que a caminar….Nací en un hogar humilde, mi madre era modista y mi tía bordadora. Junto a ellas aprendí el noble oficio del hilo y la aguja, largas tardes de verano pasando hilvanes o bordando mientras sonaba en la radio "Lucecita" o "Simplemente María"…

Por cierto, no me he presentado, me llamo Xisca y soy de Mallorca. Llevo más 40 años entre telas, bordados, hilos, lanas, cintas, botones y un largo etcétera de accesorios. Empecé a trabajar a los trece años en un taller de bordados donde seguía enredándome en un mundo de dibujos e hilos de colores, tramando ilusiones y bordándolas entre manteles y sábanas… He tenido la gran suerte de poder trabajar siempre en este mundo que me maravilla y, aunque soy muy autodidacta, siempre me ha gustado aprender de alguien que supiera algo más que yo. Mi primer trabajo de patchwork lo hice a los 6 años y sin saber lo que hacía realmente. Cosía retalitos de tela que me daba mi madre y llegué a hacerme un estuche para las pinturitas que, muy orgullosamente, llevaba a la escuela y presumiendo de que “lo había hecho yo”. Años más tarde llegue a hacer una colcha con restos de telas que me regalaban en el taller, pero aún no le puse el nombre de “patchwork”. Sinceramente, ¡no podía preveer lo que llegaría a hacer con retales! De la mano de mi primera profesora, Nuria Pujol (de Barcelona), aprendí técnica. Más tarde, en Francia, junto a mi amiga Karine desarrollé diseño, y también viajé hasta Newcastle (Reino Unido) donde Emily Ashton me aportó sus conocimientos de costura. Gracias a todas ellas. En el año 1992 fundé mi empresa, una pequeña tienda-taller de labores sin grandes pretensiones. Pero con el tiempo y el esfuerzo, llegamos a dar servicio a toda España y también a países como República Dominicana, Alemania, Francia e Italia. Así mismo he colaborado con trabajos de diseño de bordados en revistas como "Labores del Hogar" y "Líneas y puntos". Hace más de doce años que empecé a impartir talleres de bordado, punto, patchwork. Mi gran satisfacción es poder enseñar todo lo que he aprendido, a que mis alumnas desarrollen los proyectos que creían que no eran capaces de hacer, transformando, con paciencia y constancia, sus sueños en realidad. ¡Parece que nunca hay horas suficientes para crear todo aquello que la imaginación desborda, no hay manos suficientes para coserlo! Pero hay que saber dosificar, crear cada pieza con ilusión, sabiendo que cada una es única.Me di cuenta también de que cada una de mis alumnas es especial y, poco a poco, se van transformando de alumnas a amigas, aprendiendo algo de ellas. Creo que el agradecimiento es mutuo, he aprendido a quererlas tanto como ellas a mí. Lo compartimos todo, ilusiones y preocupaciones, por lo cual hace un año decidí renovarnos y crear una “LABORTECA”. ¿Qué es una laborteca? Es un espacio donde tomar un café, hacer labores, charlar y compartir como si estuvieran en la sala de estar de su propia casa. Todo con una cuota mínima y con un horario, recientemente ampliado, con el cual cada una de ellas pudiera entrar y salir cuando quisiera, sin límites… En este espacio he intentado explicar toda mi experiencia en este pequeño gran mundo de las labores. Conocimientos que, ahora, quedan a disposición de todas las personas que, con ilusión, quieran aprender “el noble oficio del hilo y la aguja”. Xisca Tarongí i Valls |